Ese momento es este.

 

Marte ya está en Aries.

 

Y se siente.


 

Como si estuvierámos dentro de un cohete que acaba de prender los motores. 
El fuego entra en combustión. Quema sedimentos.
 Activa lo que llevaba meses gestándose dentro.



La dirección cambia. Hacia afuera.



No es un fuego claro ni estable. Pero es real. Y eso lo cambia todo.



Ya no hay espera. Ni nada que preparar. Ni nada que entender.



Es tiempo de probar.


De dar pasos que no garantizan nada,

pero que revelen algo esencial:


qué deseo tiene vida… y cuál no.

 

Aries está sobrecargado.


Marte activa todo el comienzo que allí se estaba preparando.
Hay mucho ruido externo.

No puedes distraerte del propio fuego o perderas.




Es momento de mirar hacia delante.

De no procesar más pasado.

 

El momento pide algo muy concreto:

conviértete en guardián de tu fuego.


En responsable.

 

Del mismo fuego nace

la claridad, la creación, la dirección.

 

Y también la rabia, la reacción y la destrucción.

 

La diferencia no está en el fuego.

Está en cómo lo sostienes.



Preguntas de este momento:

 

¿Desde qué fuego estoy actuando?

Estoy enfocada y compenetrada con lo que deseo?



Está naciendo algo nuevo.

Las relaciones se ponen a prueba.

Se abren vacíos.



Nada está completamente definido.

No hay plan perfecto.




La nueva forma no responde al control.

Responde a la dirección que sientas.



Marte estará en Aries hasta el 18 de mayo.

Y lo que ocurra aquí marca el tono de los próximos dos años.



Este no es cualquier tránsito.

En este inicio del ciclo, Marte se encontrará con tres fuerzas:

 

Neptuno abre la visión. Inspira. Conecta con propósito.

Pero también puede nublar.

 

Saturno frena. Ordena. Estructura.

No bloquea pero exige madurez.

Si corres, te frustras.


Si sostenes, construís.

 

Quirón abre la herida.

Te muestra dónde duele. Y desde dónde estás actuando:

Desde la herida o desde la conciencia que te enseñó?



Aquí hay una clave central:

Estructurar el impulso.

Dar tiempo al fuego.

No actuar desde la prisa.



Porque la prisa quema mal.

Y termina en frustración.



Este fuego no es solo de ahora.

Es el que vas a tener que sostener

durante los próximos dos años.



Es hora de sacarte la máscara.

Ya no sos quien eras.

Y eso se siente extraño, inestable.

No lo corrijas. Conectate con eso. Activá la curiosidad.



El discernimiento es lo mas importante:

Dónde pongo mi energía y dónde no.

Porque hay abundante fuego, pero no todo merece tu acción.



Cuidado con la impulsividad, la reactividad y el desgaste.

Hace pausas. Respira. Volve al cuerpo.



El desafío no es moverte.

Es moverte con verdad.



Escucharte en medio del ruido.

Y actuar en consecuencia sin traicionarte.



Atrevete.

 

A hacer lo que nunca hiciste.


A iniciar lo que postergaste.


A soltar lo que solo desgasta.

 

A dejar de posponer lo que ya sabes que es para vos.



Porque esto no termina aquí.

Lo que estás encendiendo ahora es el inicio de un recorrido.



Y ese recorrido te va a poner a prueba.



Cada decisión que tomes ahora va a definir cómo llegas a tu meta.

 

No se trata solo de empezar.

Se trata de cómo empezas.

De qué fuego elegis alimentar.


De qué deseo decidís seguir.




Y de qué parte de vos estás dispuesta a sostener

cuando la intensidad aumente

 

Porque va a aumentar, y cuando lo haga,

no necesitarás más información.

Necesitarás cuerpo, presencia, dirección.

 

Estas lista?